La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016, en su 9ª Conferencia Mundial sobre promoción de la salud, emite la declaración:

«Promover la salud, promover el Desarrollo Sostenible: Salud para todos y todos para la salud”.

La Declaración de Shanghai sobre la Promoción de la Salud, por la que se establecen compromisos para adoptar políticas audaces en pro de la salud, fortaleciendo los vínculos entre la salud y el bienestar y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Consenso de Alcaldes sobre Ciudades Saludables de Shanghai, que contiene un compromiso suscrito por más de 100 alcaldes para promover la salud mediante la mejora de la gestión de los entornos urbanos.

Las líneas básicas del documento destacan a la transparencia como elemento indispensable en todos y cada uno de los objetivos y compromisos, que giran en torno a:

  • Promover la salud mediante la adopción de medidas encaminadas al cumplimiento de los ODS,
  • Adoptar decisiones políticas audaces en pro de la salud,
  • La buena gobernanza, con compromisos para aplicar los mecanismos para proteger la salud y promover el bienestar mediante políticas públicas:

reforzar la legislación y la fiscalidad de los productos no saludables;

aplicar políticas fiscales para posibilitar nuevas inversiones en salud y bienestar;

introducir la cobertura sanitaria universal;

velar por la transparencia y la responsabilidad social, y posibilitar una participación amplia de la sociedad civil; reforzar la gobernanza mundial;

y considerar la importancia y el valor creciente de la medicina tradicional.

  • Las ciudades y las comunidades como entornos esenciales para la salud, con

compromisos para dar prioridad a las políticas urbanas que generen beneficios conjuntos para la salud y el bienestar:

ayudar a las ciudades a promover la equidad y la inclusión social y reorientar los servicios sanitarios y sociales para optimizar el acceso equitativo, dando a las personas y las comunidades un papel preponderante.

  • Los conocimientos sanitarios de la población y en los entornos educativos para empoderar y fomentar la equidad, con

compromisos para reconocerlos como un determinante fundamental de la salud,

invirtiendo en su desarrollo: aumentar el control de los ciudadanos sobre su propia salud y sus determinantes mediante

el aprovechamiento del potencial de la tecnología digital;

y asegurar que los entornos de consumo promuevan elecciones saludables.

  • Llamamiento a la acción, entendiendo que la salud es una opción política, y contrarrestar los intereses perjudiciales para la misma, y eliminar los obstaculos al empoderamiento, especialmente de las mujeres y las niñas.