Una vez, un caballo de mar reunió sus ahorros y partió en busca de fortuna. No había andado mucho tiempo cuando se encontró a una anguila que, al verle, le dijo:

-Psst. ¡Eh, jovencito! ¿Adónde vas?

-Voy a buscar fortuna -respondió el caballo de mar.

-Has tenido suerte -dijo la anguila-. Si me das cuatro monedas te daré esta rauda aleta y llegarás mucho antes.

-¡Vaya! ¡No está mal! -dijo el caballo de mar y sacó las monedas. Se las dio a la anguila, cogió la aleta y se deslizó a toda velocidad.

Después encontró una esponja que le dijo:

-¡Eh oye! ¿Adónde vas?

-Voy a buscar fortuna -replicó el caballo de mar.

-Has tenido suerte -dijo la esponja-. Yo te puedo vender este patín autopropulsado por poco dinero y correrás mucha más veloz.

El caballo de mar sacó de su bolsillo las monedas que le quedaban y se las entregó. Salió disparado, deslizándose por el agua como una flecha con su patín. Poco después encontró un tiburón que le dijo:

-¡Eh oye! ¿Adónde vas?

-Voy a buscar fortuna -replicó el caballo de mar.

-¡Mira que suerte! Si te metes por este atajo -dijo el tiburón señalando su boca abierta- ganarás mucho tiempo.

-¡Muchas gracias! -exclamó el caballo de mar, y como un rayo se adentró en las fauces del tiburón, para ser devorado por él.

Reflexión:

“Ningún viento es favorable para el que no sabe a donde va”  (Séneca )

 

La enseñanza de esta fábula es que si no sabes con seguridad a donde vas, puede que llegues, sin darte cuenta, a un lugar muy distinto del que pretendías.

Antes de abordar los contenidos teóricos, los contenidos prácticos, los contenidos relacionados con la profesionalidad,  las estrategias metodológicas, las actividades, los recursos didácticos y materiales, el proceso de evaluación… es necesario plantearse claramente cuáles son los objetivos que se pretende conseguir. Un planteamiento claro de estos objetivos ofrecerá una base sólida  para diseñar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Como entusiastas facilitadores/as del proceso de enseñanza-aprendizaje estamos interesados en transmitir una enseñanza excelente, en comunicar unos conocimientos, habilidades y actitudes a nuestros/as participantes, de tal modo que estos/as puedan demostrar la consecución de los objetivos que el/a facilitador/a del proceso de enseñanza-aprendizaje formulaba.

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