Evaluación de las ACTITUDES

Las actitudes son las disposiciones u orientaciones duraderas de carácter afectivo hacia sujetos, objetos y situaciones, incluyendo opiniones, creencias y expectativas.

Actitud es un estado de disposición psicológica, adquirida y organizada a través de la propia experiencia que incita al individuo a reaccionar de una manera característica frente a determinadas personas, objetos o situaciones.

En la evaluación de actitudes valoramos:

  • predisposición hacia la profesión.
  • la adaptación o aceptación de normas y valores imprescindibles para el desarrollo de la profesión.

Las actitudes son las formas de conducta más difíciles de evaluar, ya que sus objetivizaciones son variadas.

Para tener una idea comprensiva de la relación entre actitud y medición en las acciones de formación para el empleo podemos ver la figura siguiente:

 

MEDICIONES

ACTITUDES

NECESIDAD DE MEDICIÓN

MOMENTOS DE MEDICIÓN

SISTEMA DE MEDICIÓN

ACTITUD PROFESIONAL
Absoluta necesidad de medirla
  • Principio
  • Durante
  • Al final de la acción formativa
  • Después de la acción formativa, en el puesto de trabajo.
Observación
Cuestionario
Entrevista

Son aquellas actitudes que deben ser aprendidas por los/as participantes, durante la acción formativa, ya que constituyen parte del objeto de la formación y son decisivas en el puesto de trabajo futuro: seguridad e higiene, trabajo cooperativo, etcétera.

ACTITUDES CONDICIONANTES DE LA FORMACIÓN
Absoluta necesidad de:
  • Detectarlas
  • Interpretarlas
  • Medirlas       (cuando sea exigido para una correcta interpretación)
  • Al comienzo de la acción formativa
  • Durante la acción formativa
Cuestionario a base del propio criterio de conocimiento de la situación.
Cuestionario y/o observación

Son aquellas actitudes iniciales o nacidas en la misma acción formativa, que pueden condicionar su éxito, tales como: disposición para el trabajo en equipo, disposición receptora, interés, agresividad…

En este cuadro observamos dos tipos de actitudes que se presentan en una acción formativa y que sería preciso evaluar.

Por una parte, aquellas actitudes que forman parte de la acción formativa y que deben ser aprendidas por los/as participantes. Es absolutamente necesario medirlas al final de la acción formativa y, de forma diferida, en el puesto de trabajo.

Por otra parte, están las actitudes que los/as participantes tienen ante la propia dinámica de la acción formativa, nacidas durante el desarrollo del mismo o que inicialmente ya tenían.

En este apartado nos encontramos con la disposición o resistencia al trabajo en equipo, el interés, la agresividad…

Para el/a facilitador/a del aprendizaje es fundamental saber detectarlas e interpretarlas tanto al comienzo de la acción formativa como durante su realización, pues esto le ayudará a la resolución de las situaciones difíciles.

 

actitudes ev.